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jueves, 2 de julio de 2009

De máscaras y fiestas...

Cada ciudadano es una porción de este barro. Sus formas blandas se modelan y se dejan modelar, por supuesto, en figuras incompletas una y otra vez, hasta que su masa se solidifica en una o entre varias de estas formas, dando como resultado "individuos públicos", personas adornadas y escondidas detrás de una máscara.
En el ámbito de lo público, el individuo y su necesidad de realizarse como lo que realmente es, queda anulada. Se acepta/asume una transformación, que se adapta a las condiciones que la situación requiere. La urbanidad, en lo que concierne a las personas que la conforman, es un tipo de sociedad, cuya estabilidad es precaria, está desprovista de equilibrio. Es una alquimia ininterrumpida de relaciones-basadas en la interpretación de un personaje-, que se crean y se disuelven. Son sociedades instantáneas, transitorias, que siguen un protocolo y unas reglas del juego.Lo que debes y no debes hacer. Lo que tiene que quedarse detrás y lo que puedes mostrar después de la máscara...

...somos una fiesta de disfraces.



sábado, 18 de abril de 2009

Día 4: Crimen y autocontrol, ¡Usted también puede serlo!

A partir del siglo XVIII la sociedad se ha ido sumergiendo en una vigilancia constante. Empezando por la reestructuración del plano de la ciudad se consiguió una mayor visibilidad de los actos de los ciudadanos para el mejor control. Éste modelo de ciudad es muy parecido al panóptico. El panótico es un modelo de cárcel "perfecta" diseñado por Benjamin Bentham -que se aplicó después a la planificación de fábricas y escuelas-.

Se trataba de un ancho corredor en el que se podía ver a los presos desde cualquier punto de vista, pero no era solo ésta la intención, se pretendía además que los presos fueran conscientes de esta constante vigilancia, haciéndoles llegar a un estadio de "autocontrol", en el que ya prácticamente no es necesaria la amenaza de unos ojos que vigilan.

Con la aparición de la tecnología y su continuo desarrollo, ya no sólo hay millones de ojos -fuera, además, de las prisiones-, si no que se vigila a todos y cada uno de los habitantes de una ciudad y se guarda la información. Cada individuo se ha convertido pues -tenga o no motivos-, en sospechoso.

jueves, 19 de febrero de 2009

Día 2: Control y pérdida de subjetividad


Cada día y en cualquier lugar la publicidad, la cultura de masas y la sociedad del consumo nos bombardean, proyectandonos imágenes que no son más que una utopía capitalista. Paraísos que no existen nos son vendidos como existentes y posibles, y lo peor de todo es que creemos en ellos.
Toda esta montaña de engaños y falsas realidades está eliminando nuestra capacidad de ser subjetivos, es decir, no pensamos en "lo que soy" y "lo que tengo", sino en "lo que quiero ser" y "lo que quiero tener", aspiraciones vacías que atacan a nuestras debilidades para bajarnos los pantalones hacernos pensar que no seremos nunca como deseamos..como esa chica del anuncio, o aquel cantante, tener "x" millones para comprarme tal coche, etc, etc. Y es en este punto en el que aparecen el capitalismo y el control, ante este auto-rechazo, llega un señor que piensa que si se mantiene informado de lo que deseamos, podría hacer una campaña para ofrecérnoslo y hacerse de oro con ello. Esta es una manera de "corregir" nuestra personalidad -libertad de opinión, identidad sexual, y derechos individuales-, hacia un sentimiento que aspira a ser global e infectarnos a todos como si de una secta se tratase.

Y una vez más y para finalizar, remito de nuevo al "Ojo que vigila", para decir que muchos de estos hechos no serían posibles sin nuestras queridas amigas las cámaras. En una ciudad -nucleo capitalista y comercial- se pordrían seguir todos los pasos de una persona desde que ha sale de casa hasta que vuelve...¿y quién te dice que no te están mirando para saber qué mentiras son las que quieres oír?